Cuenta la leyenda que hace miles de años unos duendes que compartían amistad con los Ángeles, tuvieron que huir del bosque donde vivían, por ello los Ángeles como símbolo de protección les regalaron unos colgantes que solo ellos podían llevar colgados.
Los Ángeles explicaron a los duendes que siempre que se viesen desprotegidos o en peligro debían de agitar el colgante y ellos acudirían para protegerles.
Los duendes decidieron llamarlos "Llamadores de Ángeles".
En la India y otros paises las mujeres embarazadas los llevaban a la altura del ombligo para proteger al bebé de cualquier negatividad externa.
El bebé a partir del 5º meses empieza a oir los sonidos del exterior, sonidos que luego reconocerá cuando nazca como el del llamador de ángeles que produce un sonido suave, reconfortante, sonido que le tranquilizará al oirlo.
Muchas mamás después de haberlo llevado colgado a la altura de la barriga durante el embarazo se lo ponen al cuello para que su bebé lo oiga o lo cuelgan en la cuna.





